MI
CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA
En el
presente trabajo hago una reflexión con respecto a mi práctica docente,
comparada y confrontada con mis compañeros de grupo como parte de las actividades
propuestas en el módulo uno de esta especialidad.
Cuando
concluí mi licenciatura en psicología general en la FES Iztacala UNAM, mi
perspectiva vocacional era muy definida: dedicarme a la salud mental en el
sentido clínico. Toda mi formación posterior se iba conformando con cursos,
simposios, congresos y talleres
enfocados a la psicología clínica. Esa es mi pasión; sin embargo vino el
aspecto frío de la realidad cuando vi que no había un campo de trabajo en el
sector salud por la poca relevancia que se brinda a la salud mental en nuestro
país por parte de las instituciones y que la práctica privada también es
complicada por la poca cultura de la gente con respecto a su salud mental.
Muchísima gente prefiere literalmente “beberse” su neurosis en vez de
confrontarla. No obstante sigo en mi práctica privada atendiendo con calidad a
mis pacientes.
El
primer acercamiento que tuve con la docencia se debió a que uno de mis
profesores universitarios, que es colaborador con el Instituto Nacional para la Educación de los
Adultos, me recomendó para trabajar como técnico docente y con ello me fui
acercando al mundo de la enseñanza y el aprendizaje. Trabajé ahí durante dos
años sin pena ni gloria y fue entonces que una excompañera de la universidad me
invitó a trabajar en el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del
Estado de México como Orientador Educativo. Acepté y con el trabajo cotidiano
me di cuenta cada vez más de que el trabajo como orientador no estaba peleado
con la psicología de mi interés. El mundo adolescente se encuentra plagado de
situaciones de riesgo de salud y psicológicas que brinda a su vez una
oportunidad única de prevención y de desarrollo del individuo. Y ni qué decir
de los compañeros maestros quienes enfrentados a tan difícil labor requieren en
muchas ocasiones un espacio de apoyo no sólo metodológico y académico sino
también emocional.
Fue
tres años después que la directora con quien trabajaba me recomendó a la Preparatoria Oficial
N°9 que es donde actualmente laboro desde hace casi trece años.
Es así
que he logrado a través de los años, relacionar tanto mi experiencia como
deseos vocacionales, estructurando programas escolares de apoyo psicológico,
desarrollo de la autoestima, habilidades para vivir, apego escolar y equidad de género. Me gusta
confirmar que una buena intervención profesional , con interés, preparación y
técnica permite en una persona que se encuentra en una situación de riesgo como
embarazo prematuro, drogas, depresión, agresividad, indefensión aprendida y
pérdida de interés por el futuro, encontrar una alternativa viable para
orquestar su propio bienestar.
Ser
psicólogo y docente es para mí una buena manera de decir que soy una persona
profesionalmente realizada.
Considerando
todo lo leído en el foro académico me encuentro con varios lugares comunes que
también he podido observar en los planteles en donde he laborado. En pocas
palabras la complejidad absoluta que compone al individuo inmerso en cualquier
proceso al que se enfrenta. Por un lado el alumno en el nivel medio superior
que llega más lleno de hormonas que de perspectiva en el futuro, una influencia
de los medios, en ocasiones nefasta, una abulia y apatías características de su
edad y ante un docente que, a veces no sabe qué hacer con él. Por el otro está
el docente que aunque tenga todos los conocimiento necesarios en psicología y
pedagogía no se puede despegar de su propia historia, sus necesidades, temores,
alegrías y deseos que impregnan su desempeño de una y mil formas. Es así que a
lo largo de los años, la principal experiencia que he conservado es la certeza
absoluta de que no soy perfecto y de que antes de estar atento de los errores y
defectos de mis alumnos y corregirlos, debo estar al pendiente de mí mismo para
que en nuestra interacción maestro-alumno, pueda estar seguro de que el adulto
soy yo.
Esta
carrera no es de velocidad sino de resistencia y, aun cuando me encuentro con alumnos que no
desean ser ayudados y que sus acciones no corresponden con mis expectativas, o
las de sus padres o la sociedad puedo reconocer que tengo limitaciones y que no
está en mi poder o responsabilidad cambiarlo todo. Esto no significa que no
haga y de todo lo necesario para brindar a todos mis alumnos lo mejor de mi.
En
cada generación de alumnos hago amigos y encuentro en ellos palabras de
gratitud, y eso es el aguinaldo extra que nadie mas me da.
Siendo
la intención de enriquecer mi escrito
con todos los comentarios y textos revisados me encuentro con que tengo
más claros algunos aspectos que también son parte de mi confrontación con la
docencia y que no había tomado en cuenta: Mucho tiene que ver con aspectos
fuera del aula como la misma política educativa que muy poco tiene que ver con
lo que sucede dentro de las aulas. Es un aspecto que en ciertos momentos de mi
vida profesional me han hecho merma, ha
llegado la fatiga, el desazón y porqué no decirlo, la indefensión. Sin embargo
he podido salir adelante y así seguirá siendo. La política y las relaciones
laborales no desaparecerán y uno debe ser capaz de enfrentarlo y adaptarse sin
ser entreguista o derrotado. Ya lo dijo Darwin: se trata de la sobrevivencia
del más apto y yo agregaría, del que más ame a la docencia, al conocimiento, a
la humanidad.
Considerando
la información concentrada en el andamio “lo que compartimos” quisiera comentar
que además del aspecto personal y emocional del docente debe tenerse en plena
consideración el aspecto técnico metodológico de la enseñanza. Como docente me
considero ante todo un profesional y, de acuerdo con lo revisado en el andamio,
tanto los compañeros como yo acordamos que se debe tomar en cuenta:
1.- De acuerdo a los
requerimientos de la reforma, elaborar un diagnóstico adecuado, planteando
tiempos, materiales, reglamentos en clase, acuerdos con los alumnos. Algunos
compañeros recalcan la importancia del saludo,
el pase de lista y la revisión de tareas como parte de la organización y
rutina de clase.
2.- Las actividades se
desarrollan conforme a tres tiempos:
a) introducción a la clase, que
incluye revisión de temas anteriores, dudas e introducción de nuevos ejercicios
y temas nuevos
b) presentación del tema central,
considerando explicaciones, ejercicios, dudas, actividades diversas que
permitan al alumno adueñarse del tema en cuestión.
c) evaluación, de lo aprendido en
clase y su relación con los temas ya vistos y su importancia para los
siguientes.
3.- La
evaluación de lo aprendido es uno de los principales problemas con que se
enfrentan la mayoría de los profesores puesto que se encuentran sujetos a los
requerimientos de la institución (tiempos, evidencias, etc) pero se encuentran
evaluaciones con trabajos, revisión de tareas, puntualidad y asistencia, listas
de cotejo, exámenes, entre otras.
Ser
maestro es sin duda toda una aventura, se espera mucho de uno y en muchas
ocasiones no se comprende la circunstancia en que uno se desenvuelve; sin
embargo, no deja de ser emocionante aceptar la misión de colaborar directamente
con el recurso mas valioso de nuestro país que son nuestros jóvenes. Cómo nos
desempeñamos, porqué y para qué son algunos de los cuestionamientos que
encontramos en la lectura “la aventura de ser maestro”.
Uno de
los aspectos más relevantes encontrados en la lectura tiene que ver con la identidad que uno mismo conforma con
su ser maestro y a este respecto me descubro como muy afortunado puesto que
considero mi labor como fundamental y trascendente en el crecimiento de mi
patria y de mis paisanos. En congruencia con ello es que me cuestiono con
frecuencia para descubrir mis debilidades y buscar resolverlas en pro de mi
crecimiento personal, me capacito y busco actualizarme para ofrecer mejores
servicios.
Es así
que trato de romper con la idea tradicional de “dictar” a los alumnos el
aprendizaje y opto por el cuestionamiento y el orden razonado. La comunicación
con los alumnos debe ser honesta y fundamentada en aspectos lógicos y no
necesariamente institucionales rígidos. Es primordial tratar a los alumnos como
seres pensantes que pueden responder positivamente a retos y proyectos.
Se
menciona que nadie nos enseña a ser maestros y yo no concuerdo con ello puesto
que se nos enseña con el ejemplo de nuestros propios profesores y uno adquiere
ciertos patrones; sucede lo mismo al ser padres.
Otro
aspecto de relevancia fueron aquellos comentarios que resaltaron la importancia
y complejidad del ser humano como maestro y su coordinación con las exigencias
institucionales como principal problema. La propuesta en este sentido se enfoca
en el profesor como un ente en constante preparación y evolución, tanto personal
como profesional.
Un
tema que me pareció importante señalar fue la visión que se tiene del alumno
por parte del profesor y la congruencia entre aquello que se le exige y lo que
le ofrecemos como docentes. Me referí sobre todo a los compañeros que se quejan
porque el alumno “no sabe lo que debería” cuando hay que tener claro que se
encuentra precisamente en un proceso.
La
identidad como profesor es algo que se encuentra en constante construcción y
por ello debemos ser vigilantes constantes de nosotros mismos. Estos textos me
permitieron aclararme como docente y considerar mi compromiso para con los
estudiantes y la sociedad.
Todos
estos elementos analizados en las actividades resultan para mí de suma
importancia puesto que me guían en una reflexión que, además de cuestionar mi
calidad como maestro, me permite reconocer también aquellos elementos con los
que sí cumplo para continuar motivado a pesar de las dificultades tan grandes
que me puedo encontrar en esta importante labor.
De
cursos como el presente, espero encontrar elementos que me permitan mejorar
como docente, como orientador y como servidor público con un carácter
científico-técnico que contribuya a brindar un mejor servicio y mejores
resultados.
Todo
lo aprendido no tendrá sentido si no es aplicado en el trabajo diario, por ello
mi intención es llevarlo a cabo con mis alumnos y compartir la experiencia con
mis compañeros maestros.